Texto: Sinnamon RecordsA finales de 2005, su mini-álbum
"Verses of comfort, assurance & salvation" llegó delicadamente a nuestros oídos con su generosa y oxigenante dosis de encanto e inteligencia. Aquella primera colección de canciones del trío, tejida con sintetizadores, etéreas voces y pálpitos en baja fidelidad, fue calurosamente recibida y ahora recibe su continuación con "The bird of music", su primer disco realmente grabado y pensado como tal. Una nueva aventura vintage que respeta la sencillez mientras curiosea con la experimentación.
Escrito y grabado en Nueva York (excepto el tema 'I Couldn't Sleep', registrado por
Erika y su novio en Japón), el nuevo álbum muestra al grupo más riguroso musicalmente. Sin rebajar el grado de encanto ni de angelical espíritu dreamy, los temas de
Au Revoir Simone suenan más edificantes y valientes, siempre bajo su firma de teclados vintage y voces de sacarina. Ellas han declarado que buscaban un sonido más suntuoso, complejo, y orgánico que el proyectado en "Verses...". Por eso usaron efectos de micro y una más amplia gama de pedales e instrumentos (vibráfono, wurlitzer, címbalos), además de grabar junto a músicos de sesión. Cuando el disco estaba mezclado, se utilizó un equipo analógico y fue grabado en cintas de media pulgada para añadir vitalidad y profundidad al sonido.
Influenciadas por la Gran Manzana, por Islandia y por las selvas peruanas; por Genesis, Astrud Gilberto y Air,
"The bird of music" contrapone y combina inocencia y madurez. La inicial 'The Lucky One' marca el tono positivo del álbum, aunque nos introduce en temas decisivos a lo largo del mismo como la frivolidad y la culpa. Sobre la pegadiza 'Sad Song' cuesta discernir si es triste o no, y el primer single del ábum, 'Fallen Snow', es ideal para balancearse en la bañera mientras la melancolía te corta las venas. La infecciosa 'A Violent Yet Flammable World', con su actualización moderna de los girl groups de los sesenta, suena épica y tímida a la vez. 'Dark Halls' y 'Night Majestic' son temáticamente sombrías pero irresistiblemente bailongas, como las mejores canciones de
The Russian Futurists. 'Stars' está dedicada a sus compañeros de gira y amigos We Are Scientists, y 'Lark' medita sobre los derroteros extraños por los que puede conducirnos la vida. Los casi siete minutos de 'The Way To There' conforman un ambicioso cierre:
Heather, influenciada por el prog-rock, quería escribir algo que pudiera ser interpretado en su día por una orquesta y por un coro de chicos. El resultado combina al
Michael Jackson de 'Earth Song' con la
Björk de "Homogenic", y a Genesis con referencias astrofísicas.Todo un reto deliciosamente superado.