biografía :: Deltahead

Texto: Sinnamon

Aunque el término underground haya sido un tanto mancillado y desprovisto de su significado primigenio, éste es el que encaja mejor para definir a los atípicos Deltahead. David Tallroth y Benjamin Quigley fundaron la banda en 2003 en un oscuro sótano de Estocolmo, Suecia, y ofrecen una de las propuestas más atípicas que ha dado la corta, intensa, ramificada y prolífica historia del rock de este nuevo milenio.

David y Benjamin son unos hombres-orquesta autosuficientes con pintas de músicos en la época de la Ley Seca estadounidense (¿recordáis a Jack Lemmon y Tony Curtis trajeados al principio de "Con faldas y a lo loco"?), aderezados con una estética de principios de siglo con volutas art-déco y reminiscencias de películas mudas (citan a Buster Keaton y Fritz Lang entre sus influencias).
Deltahead se ha autoasignado una misión muy peculiar: remontar fiordos como si fueran el Mississippi, subirse al árbol genealógico de la historia de la rock music, de sus raíces a la copa, del negro sureño al blanco escandinavo (blues > rock'n'roll > punk), saltándose alegremente la etapas (las de potencia, también).

Ya sea en estudio o en directo, el concepto musical y la forma de tocar de Deltahead no difieren en absoluto: tocan simultáneamente slide guitar, contrabajo, armónica, tabla de lavar y una impresionante batería, pero sobre todo el antediluviano y espectacular A.S.E.T. (Analogue Sound Expanding Trunk), pieza de colección construida en 1899, invento musical escultural de sonido modulable con enorme pabellón de gramófono, primo-hermano monstruoso del theremin y otros artilugios experimentales inéditos, y considerado como el auténtico tercer miembro de la banda.

Después de su estruendoso debut, el EP de cuatro temas "Peace & Junk & Drums" (Dustmusic), Deltahead publica ahora su primer elepé, de título homónimo, producido por el técnico de sonido Anders Lind. Repleto de saludables aberraciones sónicas del calibre de 'I Smile At You', dignas de la vehemencia de unos Suicide perdidos en un campo de algodón, de unos White Stripes anarquistas que habrían cambiando el rojo por el negro, o de The Stooges tocando en el ojo del huracán Katrina. Suerte de blues-punk-rockabilly-cajún de rítmicas binarias y energía devastadora, la música de Deltahead se ha visto colgar los estrafalarios epítetos de "Edison-thrash", "silent-movie-punk", "punk-blues-noir", "total musical insanity", "sewerblues", "coughsyrup-boogie" (boggie de jarabe para la tos), tal y como lo apunta orgullosamente su biografía.

Con una sonada gira por Escandinavia, Rusia y el Reino Unido, Deltahead ha comenzado su salida del anonimato subterráneo, sembrando estupefacción allí por dónde montan su show único en el mundo, entre la "Parada de los Monstruos" de Todd Browning y la "Cabaña del Tío Tom".