Texto: JabalinaEl lunes 29 de octubre de 2007 se pone a la venta el primer larga duración de
Uke, de título homónimo o sin título, como se prefiera, en el que el dúo formado por Roberto Martín (ex
Niza) y Laura Soriano dan rienda suelta al caudal de sensibilidad y de sonidos coleccionados y seleccionados por su desbordante imaginación.
El primer álbum de Uke es como una cajita de música. Como uno de aquellos joyeros de nuestras madres que de niños despertaban nuestra curiosidad y nuestra imaginación. La música y los sonidos que cobija este nuevo disco de Uke, tras la tarjeta de presentación que el pasado año supuso el mini CD
"Boreal", nos sumerge de lleno en un mundo fantástico. Un disco que transforma nuestro alrededor con sólo escucharlo en un mundo de juguete, como la gran mayoría de instrumentos con los que han sido interpretados los 10 temas incluidos en él.
Pero lo que aparentemente es un juego de niños esconde detrás una lectura diferente de la realidad y de la manera de llevar a cabo música pop naif. De entrada, la manera de componer es diferente. Tomando como base la experimentación y los instrumentos de juguete relacionados, es el propio desarrollo y el discurrir de los sonidos y de las notas musicales los que van tejiendo la melodía de cada canción, como pequeñas telas de araña en una habitación. Melodías infantiles que, recubiertas con un velo de misterio, se transforman obsesivas y misteriosas en algunos casos, multiplicando su adictivo efecto onírico. Y es que, a parte de los méritos y las bondades que pueda tener este maravilloso disco, lo más preciado de él es que a través de sus canciones se nos permite acceder a lugares soñados o todavía no, si somos capaces de dar con la llave apropiada. Y esa posibilidad existe en este disco y está al alcance de nuestra mano. Haz la prueba y verás...
Lo que resulta evidente es que en este primer largo de Uke siguen conviviendo en perfecta armonía un saxo, un tambor y un acordeón de juguete, con samples de películas, recitados, periódicos rasgados, latas de refresco, y tazas de desayuno empleadas como peculiar percusión e instrumentos más ortodoxos (guitarra eléctrica y bajo). La única diferencia con respecto a "Boreal" es que adquieren mayor protagonismo los temas instrumentales sobre las canciones cantadas. Una colección de piezas sonoras que nos conducen a una especie de plácido viaje surrealista, que no dejará indiferente a nadie, por vericuetos llenos de magia, de trucos, de sueños, de música que muy difícilmente podréis escuchar en otro lugar en nuestro panorama musical nacional. Y es que, comparados con Pascal Comelade, Klimperei, Vincent Gallo, Don Nino, Mi and l'Au o las coetáneas Amiina, Uke forman ya parte de ese universo musical tan especial, que tanto nos reconforta.
Disco 101. Puntillismo
02. No somos bolcheviques
03. Sístole
04. Pajarillo
05. Piedra, papel, tijera
06. La ley del más débil
07. Rantamplán
08. Mesa de tenis
09. Uke y la masonería
10. La rosa de los vientos