Texto: JabalinaSeñoras y señores... ya está listo para embarcar "Siete maletas", el esperado primer disco de Zola. Todo un señor álbum de debut con el que, el sexteto de Barcelona que hoy forman Nuria (voz), Gabi (Guitarra), Pablo (bajo), Victoria (teclados), Francesc (batería) y Albert (guitarra), quisieran cumplir el sueño de viajar por medio mundo.
Desde luego no será por falta de ganas, ni de admiradores, que dentro y fuera de España siguen sus pasos desde el principio. Curiosamente, la expectación levantada por el grupo con sus dos maquetas autoeditadas a lo largo del pasado 2002 fue una de la razones que transformaron el que en un principio fue concebido como un mini CD, en un formidable long play.
Un delicioso trabajo que, sin duda, satisfará el buen gusto de los más amantes del mejor pop cantado en español. Sin embargo, en contra de lo que pudiera parecer a tenor de su génesis, "Siete maletas" ha sido elaborado a base de quitar cosas, que no de añadir, buscando la esencia, la naturalidad y la sencillez de las formas y de las melodías. El resultado es un trabajo, práctico para el viaje, pero repleto de rincones en los que guardan como oro en paño cada una de sus señas de identidad, que reconfortan ya desde su primera escucha, a propios, y que les hace sentirse cómodos y a gusto, a los extraños.
Un CD álbum que integran diez canciones, cinco de reciente alumbramiento ("Atlántico", "Aquel verano que estuve enfermo", "Mi cumpleaños, "Siete maletas" y "Pop-a-nova") y otras cinco, conocidas por todos sus seguidores, al haber formado parte de las dos mencionadas maquetas ("Veraniega", "Canción de invierno nº 2", "Trece también", "Abril" y "Un, dos y tres"). Todas ellas tocadas por un mismo denominador común que les hace inconfundibles: ese estilo sutil y delicado, a veces naïf, en ocasiones melancólico, pero siempre cercano e íntimo, como sus letras, que la preciosa voz de Nuria se encarga de transmitir de principio a fin. Composiciones que, afloran bañadas en aromas e influencias tan diversas y entrañables como el country, el jazz o la bossa, fruto de su veneración por la música con mayúsculas. Una amalgama de ecos y reminiscencias (Claudine Longuet, Pic-Nic, Burt Bacharach, Tim Hardin, Birdie o
The Go-Betweens) que abarcan un amplio espectro temporal y de estilos que, básicamente, Zola hacen discurrir, con sosegada destreza, por los cauces que en la actualidad caracterizan a los grupos nacionales de su especie (
Niza,
La Buena Vida,
Aventuras de Kirlian o los mismos
Souvenir).